Mi primera carrera en bici, ¡virtual!

Actualizado: 23 jul 2020


Cuando eres una amateur como yo y decides inscribirte en una carrera de bici virtual, apenas entendiendo cómo funciona la aplicación en la que se corre (Zwift), y no teniendo ni calzas con poto; ¡tienes por delante toda una experiencia!


Jamás pensé que estaría frente a un espejo con calzas de ciclismo, feliz y sintiéndome guapa. Y es que la verdad la bici siempre la he tenido como medio de transporte, para el paseo dominical o para salir de lesiones. Siempre miraba a mis amigas/os ciclistas y hasta me daba un poco de risa lo producidos que iban con sus trajes, bien apretados, con cara de velocidad. Y es que hasta que a uno no le entra el bichito, no calza con orgullo aquella vestimenta.


Recién llegada la cuarentena tuve la suerte de recibir una promo de rodillo (antes que se agotaran y subieran de precio) y no pensarlo dos veces. El 18 de marzo yo ya era dueña de un rodillo. Empecé tranqui, pedaleando 2 veces por semana unos 45 o 60 min máximo… lo que duraba un capítulo de Billions o algún buen documental, lo que normalmente mezclaba con preparación física y yoga. Pasé la primera cuarentena donde mi hermana, por lo que tenía el rodillo y la bici (una MTB) en la terraza, pero cuando volví a mi departamento tuve que aplicarme con otra compra: un neumático para indoor, ya que el ruido era medio insopo (y eso que mi rodillo era silencioso, no me quiero ni imaginar los que no lo son). Ya con rueda lisa (corroborando que efectivamente es un modelo super silencioso) y sensor de velocidad y cadencia, me abrí una cuenta en Zwift y me empecé a motivar de poquito.


Conocer y aprender a usar Zwift es todo un mundo, por lo que rápidamente me metí al curso que las Reinas del Pedal dan. Pero antes de eso, motivada por la emoción de pasar más tiempo dedicada a pedalear, junto a dos amigas nos inscribimos en una carrera de 3 días. ¡No tenía idea en lo que me estaba metiendo!


Al rellenar el formulario, no sabía ni lo que era el FTP… ríanse no más, que yo lo estaría haciendo si es que supiera un poco más del mundo del ciclismo también. Y es que como les contaba, la bici para mi era más que nada, un medio de transporte. Alguna vez hice un paseo largo en el norte, pero más allá de eso, no sabía muchos más tecnicismos.

Rellenado el formulario (con el FTP de una amiga, porque yo no tenía idea cuál era el mío) me puse a pedalear un poco más, como para no hacer el loco en la carrera y hacer perder a mis compañeras de equipo, que si son ciclistas previas.



El día antes de la carrera, en la charla técnica tuve susto… jajaja. Se venían 3 días de pedaleo duro, y yo estaba recién empezando a captar en lo que me había metido.

Aplicamos zoom entre las tres participantes y el primer día nos reímos mucho, era corto y bastante plano.

La mañana del 2do día yo estaba muy motivada porque la tarde anterior había andado bien. Me sentía bien. La ruta era más larga, era con todas las participantes en rodillo ZPower, por lo que se sentía algo de competencia en el ambiente, aunque fuera virtual. ¡Gozamos! Nos reímos aún más, nos fue muy bien y le pusimos con todo.

Si tuve una anécdota muy divertida ese día, y me permito contarla porque puede ser que sea motivo de consejo para cualquier otra principiante. Íbamos en el kilómetro 20 (de 40 km que teníamos que recorrer) y yo ya no daba más del dolor que me causaba el calzón, y le comento a las chiquillas que los calzones me estaban matando. Escucho al otro lado de la pantalla risas y una me dice: “¿Estás con calzones?”. Y yo respondo: “¡Si, obvio!”. La risa fue de ambas y me cuentan que las patas con acolchado se usan sin calzones, por el roce. Era tal mi incomodidad y dolor que en una bajada larga que había en la ruta, aproveché que mi avatar se echó para adelante con desnivel de -6, me bajé de la bici, tomé las tijeras en la cocina (que estaba a 4 pasos) y corté los calzones (no alcanzaba a sacarme zapatillas, calzas y volver a ponérmelas sin perder tiempo en la carrera). Y es que cosas así te pasan cuando eres una amateur jugando a ser más pro".

Y sí, dije zapatillas porque hasta hace un día, seguía con los pedales de la bici y mis zapas runners.



El tercer día fue el más duro, me fui quedando atrás de a poco, y a pesar de que sentía iba a todo lo que podía, no avanzaba. Mi rodillo tiene una manilla de cambios, para poder hacer de la ruta más real. Y a pesar de que lo dejé en lo más bajo de estos cambios, no lo lograba… ¡me estaba costando un mundo! Las chiquillas terminaron mucho antes que yo, pero me apañaron vía zoom hasta que llegué a la meta. Pensé moría del cansancio. Pero lo rico que tiene la bici, es que te bajas, elongas, comes algo y después de la ducha ¡estás como nueva!

Esta carrera fue decisiva en motivación. Empecé a seguir en IG más de cerca a otras ciclistas, me metí al curso de “Cómo funciona Zwift” y “Aprendiendo a pedalear”. Me compré tricota, otras calzas con poto, cambié pedales y ahora dentro de mis pensamientos está el si debo o no echarme vaselina previo a subirme al rodillo. Y heme aquí, conversando sobre velocidad, cadencia, calas, sillines, tricotas, acolchados y rutas de Zwift. Debo reconocer que, hasta ahora, lo que más me sorprende y gusta de este nuevo deporte que recién estoy comenzando a conocer, es que no quedo molida después de horas practicándolo, y que mi espalda no se resiente casi nada. Y claro está que la cantidad de quema de calorías que este proporciona, es un paraíso para mi persona.

Y como dicen muchos “con todo, sino pa qué”, me terminé motivando y acabo de comprarme un rodillo Smart, ya que me dijeron que los entrenamientos en este hacen que además, cuando uno corre en sendero, anda muchísimo mejor. Así que, qué tremendo complemento que me sirva para ambos deportes. Porque es un hecho, la cuarentena me quitó el cerro, pero me entregó la vida de la bici que estoy segura que no será solo mi mejor amigo de esta cuarentena.


Por Carola Fresno



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