Pedalear por Girona, sola

Viajar sola suele estar lleno de aprehensiones (propias) y de prejuicios (de terceros). Lo cierto es que, ya sea sola o acompañada, el viajar es una experiencia que te permite conectar contigo misma, tomar decisiones de acuerdo a tus propios intereses, superar miedos, socializar, descubrir nuevas realidades y un largo etcétera. Viajar sola te empodera. Y si este viaje en solitario va acompañado de lo que más te gusta hacer, en mi caso pedalear, adquiere un significado aún más trascendente. Ahora, si además el destino es una de las capitales del ciclismo en ruta en Europa, el viaje adquiere un gustito distinto.

En Girona, España, se recluyen muchos de los mejores triatletas y ciclistas profesionales, ya que últimamente se ha convertido en el lugar ideal para entrenar las 3 disciplinas. Por otra parte, en Girona puedes encontrar más de 100 rutas para pedalear, de todos los niveles distintos, en un entorno paradisíaco y además seguro y tranquilo. Desde esta pequeña ciudad medieval puedes pedalear hasta y a lo largo de la Costa Brava. O, si lo que prefieres son escaladas más intensas, puedes dirigirte hacia el norte, hacia los Pirineos, y descubrir algunos de los icónicos puertos de montaña de la famosa Vuelta de Catalunya.

De las cosas que más me impresionaron de Girona es que en cada rincón se respira ciclismo. Es un lugar donde te bajas de la bicicleta para entrar a un restaurante, y no te sientes disfrazada, eres uno más de los hombres y mujeres (muchas mujeres) caminando por las calles empedradas con calas y casco en mano. También, está lleno de cafés y tiendas centrados en este deporte. Muchos de ellos son propiedad de destacados representantes del ciclismo internacional, por lo que son lugares pensados para ciclistas, con un espacio especial para dejar las bicicletas, rodeado de maillots clásicos y antiguas bicicletas colgando del techo. En algunas tiendas, incluso, si no sabes muy bien qué rutas hacer de acuerdo a tu nivel de pedaleo, te pueden cargar la ruta al ciclo computador y es sólo salir a pedalear!

El día que llegué a Girona, en tren rápido desde Barcelona, fui a buscar la bicicleta que había reservado online. Me hicieron un rápido bikefit, instalaron mis pedales y asiento, los que traje desde Chile, y así salí de la tienda con la que sería mi bicicleta por los siguientes 2 días. Sin saber muy bien qué ruta hacer ya que sólo tenía un par de rutas descargadas en Strava, fui a comprarme unos guantes al centro de la ciudad en la primera tienda de ciclismo que encontré. Ahí, se me ocurrió preguntarle al vendedor qué ruta corta recomendaba para hacer ese mismo día. Me dijo que tenía que ir a Els Angels y que él me podía cargar todas las rutas que quisiera en el ciclocomputador. Así fue como terminé con 4 rutas cargadas, recomendadas por él y fue lo mejor que pudo haber pasado. Las rutas estaban pensadas para nunca pisar una carretera principal, pasar y adentrarte en pueblitos medievales, hacer unas escaladas soñadas, recorrer la ribera del río Oñar o la Costa Brava.

Los rentals de bicicletas sobran en Girona y tienes la posibilidad de arrendar bicicletas tope de línea por un precio bastante asequible, así como también sumarte a salidas ruteras grupales y compartir con ciclistas de todos partes del mundo.

El entusiasmo con este viaje fue tal que estoy organizando una segunda escapada a Girona, esta vez con un grupo de reinas, para recorrer todas aquellas rutas, pueblitos y restaurantes que quedaron pendientes, ya que dos días se hacen la nada misma cuando se trata de la Meca del ciclismo moderno.


Flavia Labbé


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